miércoles, 6 de octubre de 2010

Hélices sobre el mar

La energía eólica marina ya tiene una plataforma de investigación y ensayo en nuestro país. Se trata del proyecto ZEFIR impulsado por el Institut de Recerca en Energia de Catalunya con la colaboración de importantes empresas. El objetivo es ofrecer a estas compañías un espacio frente a la costa tarraconense para que, durante los próximos años, puedan ensayar y desarrollar la tecnología que hará posible el desarrollo de aerogeneradores en el mar, al igual que ya sucede en otros países europeos. El proyecto hará énfasis en los sistemas flotantes, una opción que actualmente sólo se encuentra en fase de pruebas en Noruega.
ENVIADO POR: ALBERT PUNSOLA - SOSTENIBLE.CAT, 05/10/2010, 16:47 H | (241) VECES LEÍDA
Este verano el Institut de Recerca en Energia de Catalunya  (IREC), firmaba un acuerdo de colaboración con diversas empresas: Alstom, Enel Green Power España, Gas Natural, Acciona, Comsa Emte, EDP Renovables, FCC, Gamesa, Iberdrola Renovables, Prysmian y Siemens. El objetivo del acuerdo es innovador y a la vez ambicioso: desarrollar e instalar una planta internacional de ensayos de energía eólica marina frente a la costa de Tarragona entre Vandellòs y el Delta del Ebro.

El proyecto es conocido como ZEFIR Test Station y se espera que los primeros aerogeneradores entren en funcionamiento en 2012. Se desarrollará en dos fases: la primera consistirá en la instalación de un máximo de 4 aerogeneradores anclados en el fondo del mar a unos 3,5 kilómetros de la costa, con una potencia total no superior a 20 MW, mientras que la segunda, contará con un máximo de 8 aerogeneradores flotantes que se instalarán a unos 30 kilómetros de la costa y que podrán producir hasta 50 MW. Según Antonio Martínez, director general del IREC, "se trata de ofrecer a la industria un lugar para desarrollar tecnología y donde poderla probar. Buscamos que la industria pueda acelerar la implantación de energía eólica en el mar con aerogeneradores flotantes y demostrar su viabilidad".
Estas nuevas plataformas podrían indicar el camino de futuro para la eólica off shore como es conocida internacionalmente. En los últimos años, los Países Bajos, Suecia, Gran Bretaña, Alemania y muy especialmente Dinamarca, que fue pionera en 1991, han desarrollado parques eólicos marinos -en total hay una cuarentena en la Unión Europea- donde las grandes turbinas están ancladas al fondo. Esta solución técnica viene favorecida por la poca profundidad de la plataforma continental del Mar del Norte incluso a gran distancia de la costa. Unas condiciones que no son habituales en el resto del mundo, incluyendo el Mediterráneo. "Si se quiere impulsar la eólica marina en muchos lugares habrá que desarrollar una tecnología que esté basada en estructuras flotantes", indica Antonio Martínez. Noruega, que no pertenece a la UE, es el único país que tiene una plataforma flotante en estudio, a la que se sumarán las del proyecto catalán.
Las estructuras fijas, por el contrario, están bastante desarrolladas y se ha hecho una buena divulgación. Se puede encontrar, por ejemplo, una explicación bastante detallada en este documento presentado por la Fundación Gas Natural y por la compañía especializada Vestas con ocasión de una jornada sobre energía eólica marina que tuvo lugar en Santander en febrero de 2010.
¿Por qué en el mar?
El director del IREC opina que el mercado eólico irá desplazando progresivamente de la tierra al mar y esto se debe a la opinión pública: "la energía eólica ha crecido mucho en tierra en los países desarrollados, y también a economías muy potentes como China, y en algunos se está empezando a notar una cierta saturación de los aerogeneradores; va en aumento la sensación entre la sociedad de que ya hay demasiados en el paisaje". La presencia en el medio marino es hoy por hoy minoritaria. A finales de 2009 había 160.000 MW eólicos instalados en el mundo, de los cuales sólo 2.000 eran offshore. En este documento se pueden leer los últimos datos sobre la situación actual y las perspectivas del sector eólico marino en Europa.
Dentro de este interés en llevar más aerogeneradores en el mar está, sin duda, la planificación estratégica. "En el caso de Dinamarca -explica Antonio Martínez- el gobierno ha decidido que quiere seguir teniendo un mix eléctrico con renovables y que, como la eólica tiene un peso muy importante, se sigue apostando por esta energía y la única manera de hacerlo es en el mar ". En Gran Bretaña las condiciones son diferentes pero las ambiciones no son menores y, a pesar de no tener muchas instalaciones en tierra, se ha optado por iniciar la gran expansión de la eólica directamente al mar con la voluntad de convertir el país en líder mundial de este subsector con 30.000 MW en el año 2030.
Lejos de la costa se reduce la posibilidad de oposición a las instalaciones por razones de impacto visual. Este es un factor nada despreciable que se suma a los objetivos de las estrategias energéticas nacionales para reducir la dependencia del petróleo y de lucha contra el cambio climático. Otro factor importante -que en este caso no depende de las voluntades- es que los vientos son más fuertes y regulares en alta mar y el rendimiento de los aerogeneradores aumenta. "Además en este medio se pueden poner máquinas de grandes dimensiones sin que ello incremente el coste por este concepto", señala el director del IREC.
Fiabilidad y rentabilidad
El proyecto ZEFIR Test Station va más allá de una plataforma de ensayo. Ciertamente el objetivo es hacer tests y validar tecnologías pero también transmitir confianza a futuros inversores. "En el mundo de la eólica las instalaciones están financiadas por los grandes bancos y ellos quieren garantías" recuerda Antonio Martínez. Precisamente una manera de generar ese sentimiento de confianza pasa por no precipitarse y esto explica las dos etapas del proyecto. Santi Parés, marketing manager de Meteosim Truewind empresa con siete años de experiencia en el sector, cree que "la evolución tecnológica para extender la energía eólica en el mar debe pasar por buscar la máxima fiabilidad de funcionamiento que estará ligada a la rentabilidad " y añade que " implementar una tecnología a gran escala sin datos suficientes sería una imprudencia".
En el medio marino es necesario estudiar detalladamente aspectos como el oleaje, las corrientes y la salinidad, esta última ataca los materiales metálicos a través de la corrosión. Por otro lado, junto a los elementos de cimentación o flotación y a la instalación de cables submarinos para llevar la electricidad a la red, el principal motivo de incremento de costes es el mantenimiento. La dificultad de acceso de estas infraestructuras les podría hacer perder atractivo económico. "Para superar este obstáculo -indica Antonio Martínez- han de pensar las máquinas de otra manera, de forma que si falla algún elemento, como ocurre con los aviones, no falle todo. Esto implica un esfuerzo de diseño que pide un know how diferente del que se utiliza en los aerogeneradores de tierra". Básicamente, se trataría de diseñar minimizando las necesidades de mantenimiento para bajar costes.
Efectos en tierra
A pesar de la invisibilidad de las plataformas eólicas marinas, para la mayoría de la población estas instalaciones tienen efectos en tierra firme. Antoni Martínez las valora como "una posibilidad de estímulo de una economía de raíz sostenibilista con la posibilidad de crear puestos de trabajo a través de la participación de empresas que hasta ahora no estaban en este sector como ciertas ingenierías, geotecnia, buceadores, e incluso gente proveniente del mundo de la pesca que podrían contribuir con su conocimiento del medio". De hecho, invita a todas las organizaciones que quieran trabajar en el tema "a hacerlo en las instalaciones que pondremos en marcha".
En general las plataformas de ensayo no deben tener necesariamente fecha de finalización mientras las empresas las consideren útiles. En el caso de ZEFIR las plataformas de la primera fase serán retiradas pero la intención es dejar las flotantes por un tiempo indefinido. De hecho, en tierra -donde la tecnología está muy desarrollada- siguen funcionando plantas de ensayo realizadas hace 20 años porque así los fabricantes tienen ocasión de probar mejoras constantemente. Una oportunidad añadida de trabajo, si todo va adelante como se espera, vendrá del hecho de habilitar infraestructuras de apoyo en tierra con un puerto capaz de dar apoyo logístico a las instalaciones.
Sean en el suelo o el mar, Santi Parés considera que "el futuro de los parques eólicos no depende tanto de los políticos sino de que el tejido social, en el sentido más amplio de la expresión, acepte las renovables". El tejido social incluye las organizaciones de signo ecologista, algunas de las cuales se han opuesto a la eólica en el territorio con una serie de argumentos ambientales. Hoy en día hay muy poca información sobre cuál es la interrelación entre los aerogeneradores y el hábitat marino dentro de la mediterránea. En el mar del norte hay más pero los hábitats son diferentes.
A medida que el proyecto ZEFIR progrese se generará un debate sobre esta cuestión que ahora es prácticamente inexistente. El IREC ha manifestado su voluntad de participar y tiene un apartado de investigación ambiental que irá paralelo a la tecnológica. De momento, una organización del peso de Greenpeace se ha mostrado favorable a la energía eólica marina. Por otro lado, el pasado mes de julio, en un curso sobre las energías renovables celebrado en la Universidad de Jaén, el director de Oceana Europa, Xavier Pastor, dijo que "la mejor solución para combatir este cambio climático es apostar por las energías renovables, como la eólica, y especialmente la marina, ya que sus ventajas son mucho mayores que el posible impacto ambiental que pudiera presentar". Son dos ejemplos significativos de una aceptación bastante generalizada de la eólica marina en este ámbito.
Más allá del horizonte inmediato
El coste aproximado de ZEFIR es de 143 millones de euros, un 76% de este total proviene de aportaciones de los fabricantes de aerogeneradores, los fabricantes de bienes de equipo y de las empresas promotoras. Cuando la planta entre en funcionamiento se financiará con recursos propios provenientes de la venta de energía, y de los servicios a terceros. Hoy por hoy el coste de instalación y mantenimiento de la eólica marina es superior al de las zonas terrestres pero también es cierto que los aerogeneradores en el mar tienen mucho que demostrar y queda mucho conocimiento para desarrollar. El proyecto ZEFIR es precisamente una oportunidad para trabajar en este sentido sobre todo porque el ejemplo danés, y otros del mar del norte, no pueden aportar todo lo que necesitamos saber debido -como ya se ha apuntado- a las diferentes características de la plataforma continental en esa región respecto al Mediterráneo.
Mirar los costes con perspectiva de presente es erróneo porque los retos son de futuro. En 2007, la Comisión Europea anunció el lanzamiento de un plan estratégico para el desarrollo de la tecnología energética y entre los argumentos para defender la importancia de este plan destacó que "el desarrollo de nuevas tecnologías de energía pueden desempeñar un papel decisivo y ayudar a alcanzar los objetivos de la UE de reducir el consumo de energía y las emisiones de gases de efecto invernadero en un 20% de aquí a 2020 y aumentar en un 20% la proporción de fuentes renovables en la combinación energética de Europa". Nadie discute que las tecnologías relacionadas con la energía tienen un papel clave en contribuir a hacer el sector más competitivo y sostenible sin que estos términos entren, en esta ocasión, en contradicción.
Albert Punsola - sostenible.cat

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Cambio climático: crece la división

El viernes finalizó la reunión de la Convención de Naciones Unidas sobre Cambio Climático en Bangkok. Al inicio del año creíamos que esta iba a ser la última reunión antes de Copenhague, pero ya en junio se agregó otra en Barcelona (para comienzos de noviembre) y hay probabilidad de que se sume una más entre Barcelona y Copenhague.
Sin embargo todo el mundo sabe aquí en Bangkok que el problema no es la falta de tiempo sino la falta de voluntad política. Los delegados se pasan horas y días reunidos elaborando borradores en cada uno de los temas en discusión. Pero los borradores mantienen -o incluso agregan- textos “en corchetes” (es decir en discusión) pues no existen los acuerdos políticos en los temas fundamentales. En consecuencia, hay avances, como dicen algunos delegados, pero se avanza en clarificación de textos, en el lenguaje, en la formulación de las distintas opciones, pero no en acuerdos sobre las distintas opciones.
Hay decenas de grandes temas en los que hay profundas divergencias. Pero hay tres que quizá sean las más importantes pues determinan el resto. Uno es el porcentaje de reducción de emisiones que asumirán los países desarrollados. El otro es el volumen de recursos que estos van a poner a disposición de los países en desarrollo para financiar los planes de adaptación y de desarrollo. El tercero es el marco legal del acuerdo que se espera alcanzar y su relación con el Protocolo de Kioto y la Convención.
Mercado y recursos
Estados Unidos no ha presentado ningún objetivo de reducción y los demás países desarrollados (salvo honrosas excepciones como Noruega) han evitado asumir mayores compromisos de los escasos que han hecho hasta ahora. Lograr amplios recortes en las emisiones de los países más contaminantes es clave para evitar el cambio climático.
Pero además, el nivel de estos compromisos de reducción de emisiones tiene una consecuencia directa sobre otro de los grandes temas de estas negociaciones: el papel del mercado de carbono en la mitigación del cambio climático. Evidentemente del tamaño de las reducciones comprometidas por los países desarrollados depende el volumen del potencial mercado de carbono. Cuánto menores sean los compromisos menor será la eventual cantidad de certificados que los países industrializados podrían llegar a adquirir en el mercado. De ello dependen a su vez, toda una serie de definiciones: cómo serán las nuevas reglas del Mecanismo de Desarrollo Limpio, cuáles actividades serán permitidas, los proyectos sectoriales, las medidas de mitigación en los países en desarrollo, etc.
Por otro lado hay una fuerte presión de parte de los países industrializados para que la mayor parte de la transferencia de recursos hacia los países del Sur se haga a través de los mecanismos de mercado, mientras la mayoría de los países en desarrollo prefieren limitar este tipo de mecanismos y ampliar la transferencia de fondos directamente para financiar sus necesidades de adaptación y mitigación. Algunos países en particular como Venezuela y Bolivia lisa y llanamente reniegan de cualquier forma de mercado de emisiones.
El G77 + China, a pesar de sus muchas diferencias internas, tiene una férrea y consolidada posición respecto a que si no hay una claro y abultado compromiso de parte de los países industrializados en relación a la transferencia de recursos y tecnología (tal como lo establece la Convención) no habrá acuerdo en Copenhague. Y en esto no se ha logrado avanzar nada aquí en Bangkok.
Crece la división
Estados Unidos llegó a esta reunión con un fuerte posicionamiento respecto de la necesidad de que los países en desarrollo asuman compromisos de reducción de emisiones. Esto no es nuevo. Es una de las razones por las que Estados Unidos aún no ha ratificado el Protocolo de Kioto. Sin embargo había alguna expectativa respecto a un cambio, o al menos una moderación de esta posición con la nueva administración de Obama. Esta ilusión parece haberse definitivamente quebrado en Bangkok. La pretensión con la que llegó Estados Unidos a Tailandia fue terminar con la división entre países desarrollados y en vías de desarrollo que establecen la Convención y el Protocolo de Kioto y poner a todos bajo un mismo sistema de compromisos, aunque con diferentes tipo de obligaciones. A lo largo de la reunión quedó claro que no solo Estados Unidos tenía este propósito sino también la Unión Europea y los países industrializados en general. Obviamente esta posición fue duramente combatida por los países en desarrollo agrupados en el G 77 + China.
La división entre los países industrializados y los países en desarrollo parece haberse profundizado en Bangkok. Durante esta semana el G77 quiso hacer una declaración denunciando el intento de los países industrializados de barrer con el Protocolo de Kioto y la Convención con estas nuevas propuestas. Sin embargo esta habría sido bloqueada por la oposición de 8 países latinoamericanos: Colombia, Costa Rica, Chile, Dominicana, Guatemala, Panamá, Perú y Uruguay.
Un tren sin combustible
Dado que no ha habido avances en los grandes temas políticos y las divergencias parecen aumentar, los avances en la consolidación y nueva redacción de textos resultan completamente inútiles. Si no se logra algún acuerdo de alto nivel en los temas principales por más que se agreguen reuniones y horas de trabajo en los “grupos de contacto” la cumbre de Copenhague a desarrollarse el próximo diciembre parece condenada al fracaso. Un observador aquí en Bangkok ilustraba de esta manera lo que se está viviendo en la capital Tailandesa: “los delegados están por subirse a un tren y discuten sobre el color de los asientos y de qué material están hechos; pero no han verificado que el tren tenga combustible para asegurar la partida”.

 
G. Honty es analista en energía y cambio climático de CLAES (Centro Latinoamericano de Ecología Social). Observador en la reunión de la Convención de Cambio Climático en Bangkok.
Publicado originalmente en ALAI (http://www.alainet.org/active/33568), 09/10/2009.

URUGUAY EN LA ENCRUCIJADA AMBIENTAL










El primer informe GEO sobre el estado del ambiente en Uruguay muestra al país en un cruce de caminos. El crecimiento de la economía y las presiones sobre el ambiente podrían llevar a un Uruguay "realmente natural" o un país "lo atamo` con alambre".
Hoy se presenta el primer informe GEO sobre el ambiente de Uruguay, realizado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) a pedido del gobierno, y con la coordinación técnica del Centro Latinoamericano de Ecología Social (CLAES). El GEO Uruguay 2008 recopila, en base a agencias gubernamentales y estudios científicos, la información disponible sobre el estado del medio ambiente, e incluye un esbozo de posibles escenarios para el año 2025.
"Una peligrosa situación de los vertederos, un gradual aumento en la contaminación, falta de control en el uso de la tierra, pobre tratamiento de residuos industriales, hospitalarios y peligrosos, falta de áreas protegidas, extranjerización de la tierra, pobre manejo de la información, aumento de los monocultivos, cultura del consumismo, clasificadores no dignificados, falta de coordinación intergubernamental" son algunas de las características del escenario negativo que ya están presentes hoy.
"La ley de envases, el Sistema Nacional de Áreas Protegidas, la red de educación ambiental, la comisión para el seguimiento de grandes proyectos, la creación de la Dinasa" son iniciativas, en su mayoría recientes y aún poco implementadas, que apuntan hacia el escenario positivo.
Aunque aparecen puntuales señales de cambio, la tendencia del país sería similar a la del escenario negativo, señalan los autores, que recomiendan fortalecer el monitoreo y la inclusión en la toma de decisiones de los temas ambientales.
Acción
Los factores de presión sobre el ambiente que identifica el informe son distintos en las zonas urbanas, el área costera o el interior rural.
En las ciudades, una de las carencias clave es la ausencia de rellenos de seguridad o plantas de tratamiento de residuos peligrosos. Aunque hubo mejoras en la gestión de los residuos hospitalarios, hace falta un mayor control de parte de las autoridades, señala el informe.
Además, un 30% de la basura no tiene una disposición final adecuada, terminando en cursos de agua o a cielo abierto.
Entre las consecuencias de esta situación, se señala que la Dinama elaboró una lista de 350 sitios potencialmente contaminados, que en su mayoría no han sido revelados, y están siendo evaluados. Por ejemplo, en la zona del río Rosario se comprobó contaminación de suelos en una curtiembre, dos vertederos y cuatro metalúrgicas. Estudios de la Intendencia de Montevideo detectaron en un tercio de los asentamientos muestras que superan los estándares admisibles de plomo.
Entre las recomendaciones del informe se incluye la posibilidad de aplicar un "impuesto a las emisiones de efluentes industriales", que incentive a bajar las emisiones por debajo del estándar. Para ello, es necesario profundizar los sistemas de control. La Dinama ya tiene un programa de sistema de control y mejora del desempeño del que participan 395 industrias.
La calidad del aire es en líneas generales muy buena, y la principal fuente de contaminantes del aire urbano son las emisiones vehiculares. La normativa sobre contaminación acústica difiere por departamento, y la ley sobre el tema, de 2004, no ha sido reglamentada.
Tanto en la costa como en el interior rural, el énfasis de las recomendaciones está puesto en la realización de estudios de impacto, la inclusión de variables ambientales en la toma de decisiones (sobre el uso del suelo o sobre la construcción de edificios e infraestructura), y directivas claras y consecuentes de ordenamiento territorial.
Los recursos en estos ambientes están expuestos a presiones como los cambios en el uso del suelo y la intensificación agropecuaria, a los que se suman en la costa la explotación pesquera y las obras de infraestructura.
Aunque a corto plazo la economía parece competir con el ambiente, el monitoreo de la calidad de la tierra o la previsión de los impactos que puedan transformar la costa tienen a largo plazo evidentes beneficios económicos, señalan los autores. Un ejemplo es el muelle sobre la desembocadura del arroyo Cufré, construido en 1993, que provocó erosión en playas de Colonia y afectó a viviendas y a la navegación. Las soluciones (reducir el largo de la escollera o bombear arena periódicamente), pueden superar el costo de la construcción.
Respecto al tema energético, además de insistir en la contradicción entre el aumento del consumo y la falta de medidas a largo plazo, se rescatan iniciativas puntuales, como las del Grupo de Trabajo en Energías Renovables de la Facultad de Ingeniería, que evaluó el potencial eólico en distintos sitios del país, el uso de biomasa como fuente de energía en emprendimientos industriales, y la planta de biogás en el relleno sanitario de Las Rosas, en Maldonado.
Cambiando
Lo que queda claro es que el país está cambiando. Cambia la producción, el consumo, el uso del suelo, las especies en el territorio, la infraestructura y la demanda de energía. Y no hay información suficiente para saber cuáles pueden ser las consecuencias.
En el informe se recuerdan cambios que están en la base de la economía del país, como la introducción de ganado. Y otros con consecuencias muy negativas, como la construcción del Canal Andreoni, que aumentó la superficie para cultivos de arroz al costo de afectar el hábitat costero, el turismo en La Coronilla y la pesca artesanal. Los cambios que se producen en la actualidad generan debates sobre sus consecuencias, como el que se incluye en el libro sobre los impactos de la apuesta por la forestación, con posiciones incompatible.
Una de las recomendaciones que atraviesa los capítulos del informe refiere a la medición de situaciones e impactos, para tomar decisiones. "La puesta en funcionamiento de un sistema de monitoreo con colaboración institucional y con datos accesibles al público debería ser una de las prioridades del gobierno", se afirma.
Falta información sobre la biodiversidad en un 50% del territorio, no hay un sistema de monitoreo adecuado del estado del suelo o de los acuíferos, hay que mejorar el monitoreo de las industrias y el de los agroquímicos. Pese ello, se señala que "es necesario superar la etapa de diagnósticos y profundizar la gestión ambiental".
INVASORAS: El mejillón dorado, originario del sureste de China, ingresó a la región en aguas de lastre y fue detectado en Uruguay en 1994. Actualmente está presente en las cuencas de los ríos de la Plata, Uruguay, Negro, Santa Lucía, y de la Laguna Merín. Ya ha ocasionado daños (por obstrucción de cañerías) en represas, puertos, frigoríficos y plantas potabilizadoras. Otras especies invasoras detectadas son el caracol depredador, nativo de Japón, y la rana toro (Norte de Estados Unidos).
AMENAZADAS: Hay seis especies del pequeño sapito de Darwin en Uruguay, una de ellas lleva por segundo nombre Montevidensis. Sin embargo, esa especie ha desaparecido de Montevideo, Canelones y parte de Maldonado. De las otras cinco, no hay información adecuada para relevar el estado. Esta situación no es excepcional: hay más de 70 especies en extinción en Uruguay, y no hay información suficiente sobre la biodiversidad en un 50% del territorio, afirma el informe.
DESECHO: En la década de 1940, Uruguay recibió una donación de Gamexán, un insecticida clorado cuyo uso está actualmente prohibido, para controlar una plaga de langostas. Parte quedó almacenado en dependencias del Ministerio de Salud Pública, y fue encontrado en la década de 1990. Al no haber tecnologías adecuadas de incineración de este tipo de residuos en Uruguay, en 2006 se enviaron unas 10 toneladas a Francia, para su destrucción. Los galpones del MSP fueron demolidos.
RECURSO: El relleno sanitario de Las Rosas, en Maldonado, recibe unas 50.000 toneladas de residuos por año, con más de un 60% de componentes orgánicos. Los desechos generan, entre otras emisiones, gases con un alto porcentaje de metano, uno de los causantes del efecto invernadero. El biogás en Las Rosas es conducido a plantas que generan energía eléctrica a partir de su combustión. La planta tiene capacidad de generar 1 MW de eléctrica, que es vertida a la red pública.
Informes GEO en el Interior
El informe GEO (Global Environment Outlook, o Perspectivas de Medio Ambiente Mundial), es realizado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente desde 1995. Aplica una metodología participativa, que busca dar cuenta del Estado del ambiente, Presiones, Impactos y Respuestas. Con la misma metodología se hacen evaluaciones regionales, nacionales y locales. En Montevideo se hizo un informe GEO en 2004. Actualmente hay en curso uno sobre Canelones, otro sobre Colonia de Sacramento y un tercero sobre localidades de Rivera

jueves, 26 de agosto de 2010

25 nuevas especies de árboles en la Amazonía

Biólogos ecuatorianos han descubierto 25 nuevas especies de árboles, algunos de hasta 30 metros, en un lugar de la Amazonía que, según sus estudios, es el rincón con mayor diversidad biológica del mundo.


El hallazgo es uno de los frutos de 15 años de análisis intensivo de una pequeña parcela del Parque Natural Yasuní, localizado al este del país, fronterizo con Perú.

Aunque el ser humano identifica nuevas especies de forma casi rutinaria, principalmente insectos o ranas, es raro encontrar árboles ignotos.

"Es algo extraordinario para un bosque que en un estudio hayamos encontrado esas especies nuevas en ese número", dijo a Efe Renato Valencia, Subdecano de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE).

Cuando uno se topa con la "annona cupria" en las inmediaciones de la base científica de la PUCE en el Parque Natural Yasuní uno se pregunta cómo es posible que hasta hace poco este gran organismo fuera totalmente desconocido.

Se trata de una planta elegante, de corteza fisurada, suave y corchosa, que se eleva más de 20 metros sobre un suelo enrojecido por el color cobre de las hojas caídas, por las cuales el árbol ganó el apelativo de "cupria".

Es una de las nuevas especies identificadas en la zona y cuyo descubrimiento será divulgado en revistas científicas próximamente, según Valencia.

Entre ellas hay dos géneros nuevos, es decir, familias de especies hasta ahora desconocidas para los seres humanos.

En total 1.200 especies diferentes de árboles y arbustos viven en una parcela de un kilómetro de largo por 500 metros de ancho en el Yasuní, que Valencia analiza desde 1995.

Ello la convierte en el pedazo de tierra con más biodiversidad del planeta, por encima de las selvas de Malasia, pues en tan sólo esas 50 hectáreas existen más especies de árboles que en Estados Unidos y Canadá juntos.

En el parque, que con casi un millón de hectáreas es la mayor reserva natural de Ecuador, viven más de mil especies de animales.

El proyecto dirigido por Valencia aspira a entender la dinámica de nacimiento, vida y muerte de los árboles de la Amazonía a partir del estudio detallado de una parcela elegida al azar, un método que también se lleva a cabo en otros puntos del planeta, como Brasil, Puerto Rico, India, Filipinas y Camerún.

Los científicos ecuatorianos mantienen una "ficha vital" de 304.000 tallos, cada uno de los cuales tiene alrededor una placa con un número de identidad.

"Cada cinco años nosotros venimos con una cintita, vemos el diámetro, vemos si está vivo, si está muerto y la estructura del árbol", dijo en la parcela de estudio Alvaro Pérez, un botánico con conocimiento enciclopédico de la flora selvática.

De vuelta en su laboratorio en la estación científica, los biólogos calculan su ritmo de crecimiento y la cantidad de carbono que almacenan, un factor clave para conocer la capacidad de los bosques de absorber los gases que provocan el calentamiento global.

A partir de estos datos han descubierto que las selvas amazónicas podrían captar carbono a una menor tasa que lo calculado anteriormente: 0,15 toneladas por año, en lugar de 1 tonelada, como han dicho algunos estudios.

Además, ahora saben que los árboles que crecen en la llamada "tierra firme", el terreno elevado que no se inunda periódicamente, contienen 150 toneladas de carbono por hectárea.

En cambio, en los bajíos, donde las plantas son más pequeñas, esa cantidad es de 100 toneladas.

Estas cifras pueden servir de base para un cálculo más exacto del papel de los "pulmones verdes" del planeta en la regulación de su clima, según los biólogos ecuatorianos, que con su estudio no sólo ofrecen respuestas, sino también nuevas incógnitas.

Una de ellas es cómo es posible que un gran número de especies de la misma familia, que usan el mismo tipo de recursos, convivan una al lado de la otra, sin que una logre ser dominante, como ocurre en bosques en otras latitudes.

Otro misterio es encontrar numerosos individuos de una especie que viven en solitario en la parcela de estudio, sin que se sepa cómo llegaron allí y cómo lograrán reproducirse.

"La selva es enigmática. A veces pensamos que lo conocemos todo, pero en realidad no conocemos ni siquiera el nombre de las especies en muchos casos", dijo Valencia.

IPCC: Debe llegarse a un acuerdo en la Cumbre

 Grupo Intergubernamental contra el Cambio Climático (IPCC) de la ONU considera que los líderes mundiales deberían comprometerse a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en la Cumbre de Cancún, que se celebrará en diciembre.


"Si queremos limitar el incremento de la temperatura global a 20C estimamos que las emisiones deberían reducirse para 2015. Y esto es lo que da a la cita de Cancún tanta importancia. Es absolutamente esencial que se llegue a algún acuerdo para reducir las emisiones, ya que no podemos permitirnos perder más tiempo para limitar la subida de temperatura", ha afirmado Rajendra Pachauri, presidente del IPCC. "Esto no significa que no podamos hacerlo más tarde, pero será más complejo y mucho más caro", ha añadido.

Pachauri preside desde 2002 el organismo internacional, que en 2007 recibió el Premio Nobel de la Paz, y defiende la importancia de aprobar el programa de Reducción de Emisiones en Deforestación y Degradación de Bosques (REDD Plus) y de trabajar a favor de que las industrias adopten estándares y tecnologías con las que reduzcan su consumo de combustibles fósiles.

El miembro del IPCC, y Premio Nobel de Química 1995 por sus trabajos sobre la protección de la capa de Ozono, Mario Molina también ha expresado el escenario ideal para Cancún. "Lograr un acuerdo internacional que le ponga precio a las emisiones de gases de efecto invernadero".

Actualmente, el IPCC trabaja en su quinto informe sobre cambio climático y en dos especiales sobre energías renovables y acontecimientos climáticos extremos, respectivamente.